En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Cáncer Cervicouterino, como CDivulga asistimos a Voces por la Prevención: Periodismo y Cáncer en Mujeres, una jornada organizada por la Fundación Foro Nacional de Cáncer, pensada especialmente para periodistas y comunicadores. Durante el encuentro, conocimos los últimos avances y desafíos en torno a la prevención del cáncer cervicouterino y cáncer de pulmón, y reflexionamos sobre un punto clave: La necesidad de difundir este conocimiento como mensajes claros y efectivos que impulsen la prevención en la población chilena.
“Voces por la prevención” responde al “aporte que pueden hacer los comunicadores, y particularmente los y las periodistas, a la opinión pública en general para educar, ya que es una herramienta que nosotros sabemos tiene un valor fundamental”, menciona Nancy Ortiz, periodista y secretaria ejecutiva de la Fundación.
Hoy desde CDivulga hemos recopilado y organizado lo aprendido en la jornada sobre cáncer cervicouterino. Este material busca ser una guía de información base para periodistas y profesionales de la divulgación científica, con el fin de facilitar la cobertura precisa y responsable de este tema clave en salud pública.
Vacunación contra VPH en el contexto de eliminación del cáncer de cuello uterino (Ver aquí)
Por la Dra. Cecilia González Caro, pediatra-infectóloga del Instituto de Ciencias e Innovación en Medicina de la Universidad del Desarrollo.
¿Por qué hablamos de la eliminación del cáncer cervicouterino?
Todo parte con un descubrimiento clave: en 2008, el Dr. Harald zur Hausen recibió el Nobel por demostrar que el virus del papiloma humano (VPH) causa el cáncer cervicouterino, es decir, para desarrollar este tipo de cáncer es necesario haber tenido una infección por VPH. Esto cambió por completo la forma de entender la enfermedad y permitió crear vacunas preventivas que hoy son la herramienta principal para eliminar este tipo de cáncer.
El panorama global y regional
El cáncer de cuello uterino es el cuarto cáncer más común en mujeres y el segundo en mujeres de 15 a 44 años a nivel mundial. América Latina y el Caribe se ubican entre las regiones con mayor incidencia y mortalidad por esta enfermedad, después de África.
Este panorama en África se explica por la coinfección entre VIH y VPH además de las deficiencias en el acceso a servicios de salud, que agravan el problema.
Frente a esta situación, en 2020 la 73ª Asamblea Mundial de la Salud definió una estrategia global para la eliminación del cáncer de cuello uterino, basada principalmente en el uso de vacunas como herramienta de prevención primaria.
La meta propuesta es eliminar el cáncer de cuello uterino como problema de salud pública, reduciendo su aparición a menos de 4 casos por cada 100.000 mujeres (umbral de incidencia).
Para alcanzar esta meta, se definieron tres objetivos a nivel global al año 2030:
- 90% de las niñas deben estar vacunadas contra el VPH antes de cumplir 15 años.
- 70% de las mujeres deben ser sometidas a tamizaje (screening) de alto rendimiento a los 35 y nuevamente a los 45 años.
- 90% de las mujeres diagnosticadas con lesiones precancerosas deben estar en tratamiento y 90% de las mujeres con cáncer invasivo deben estar siendo manejadas.
Ver mapa global de incidencia aquí : https://gco.iarc.fr/today/en/dataviz/maps-heatmap?mode=population&sexes=2&cancers=23
En 2022, la Organización Mundial de la Salud (OMS), junto a su Grupo Asesor Estratégico de Expertos en Inmunización (SAGE), publicó el documento “Human papillomavirus vaccines: WHO position paper“, donde se resume la información clave sobre la enfermedad, las vacunas disponibles y la posición actualizada respecto a su aplicación en todo el mundo.
A nivel regional, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) también ha trabajado en adaptar estas recomendaciones a la realidad de América Latina y el Caribe. Durante una reunión técnica realizada el 31 de mayo de 2023, el Secretariado de la OPS planteó una pregunta fundamental a su Grupo Técnico Asesor (GTA): ¿Podemos alcanzar las metas de eliminación utilizando solo una dosis de vacuna contra el VPH?
¿Qué vacunas existen?
Actualmente, la OMS reconoce seis vacunas contra el VPH que son seguras y eficaces. En Chile, se utiliza la vacuna nonavalente Gardasil 9, que protege contra nueve tipos de virus del papiloma humano (VPH 6, 11, 16, 18, 31, 33, 45, 52 y 58). Un avance importante es que su indicación de uso se extendió hasta los 45 años en hombres y mujeres, lo que facilita la vacunación fuera del esquema escolar tradicional.
¿Cómo actúa la vacuna contra el VPH?
La vacuna contra el VPH utiliza tecnología de ADN recombinante, lo que significa que produce una proteína llamada L1, la cual forma parte de la cápside (estructura externa) del virus. Esta proteína L1 se multiplica en “fábricas” biológicas (como hongos o bacterias) y se autoensamblan hasta formar partículas que imitan al virus real, pero sin su material genético. Cuando nos vacunamos, nuestro sistema inmunológico reconoce estas partículas como si fueran el virus verdadero y genera una respuesta de defensa.
La respuesta inmune produce anticuerpos circulantes en la sangre y en los tejidos, incluyendo la zona genital. Así, si en algún momento el verdadero virus entra en el cuerpo, el sistema inmune ya tiene los anticuerpos listos en el lugar donde podría producirse la infección.
¿Es efectiva?
Sí. La eficacia de la vacuna contra el VPH, como la de cualquier vacuna, depende de dos factores fundamentales: la cantidad y la calidad de los anticuerpos que genera en el organismo.
Según explicó la Dra. Cecilia González, los estudios iniciales realizados en personas adultas demostraron que la vacunación reduce de manera significativa la presencia de infecciones persistentes por VPH y de lesiones precancerosas en el cuello del útero.
Vacunar a edades tempranas tiene una ventaja clara: niñas y niños presentan una respuesta inmune más fuerte que los adultos. Sin embargo, por razones éticas, no se pueden realizar estudios de eficacia a largo plazo en menores, por lo que se utilizan comparaciones inmunológicas para confirmar su protección.
Un estudio realizado en más de 60 millones de personas evaluó el impacto de la vacunación contra los tipos 16 y 18 del VPH, principales causantes del cáncer cervicouterino. Los resultados fueron contundentes: se observó una reducción del 83% en la infección por estos virus en niñas vacunadas entre los 13 y 19 años, y del 66% en mujeres vacunadas entre los 20 y 24 años, a los 5 u 8 años después de la vacunación. Esta diferencia refleja la mayor eficacia de la vacuna cuando se administra a edades más tempranas, reforzando la importancia de iniciar la inmunización idealmente desde los 9 años.
Además, la evidencia muestra que la vacunación puede eliminar el cáncer cervicouterino como problema de salud pública. Un ejemplo concreto es el Reino Unido, donde un estudio observacional en mujeres menores de 30 años evidenció la casi desaparición del cáncer en aquellas que fueron vacunadas entre los 12 y 13 años.
En resumen: vacunar en edades tempranas permite lograr una protección más sólida y duradera contra el VPH.
¿Cuántas dosis se necesitan?
En 2014, Chile aprobó la vacuna nonavalente contra el VPH con un esquema de tres dosis. Posteriormente, estudios demostraron que dos dosis lograban la misma respuesta inmune, lo que permitió simplificar la estrategia: una dosis en cuarto básico y otra en quinto básico. Hoy, nuevas investigaciones indican que una sola dosis también podría ser suficiente para inducir una protección similar a los esquemas tradicionales. La OPS ya recomienda que todos los países de América Latina utilicen un esquema de una dosis de vacuna para niñas entre 9 y 14 años.
En casos de personas inmunodeprimidas o con VIH, se aconseja aplicar dos o tres dosis, debido a la menor respuesta inmunitaria.
Mensajes clave para periodistas
- La infección por virus de papiloma humano es la causa del cáncer cervicouterino: sin VPH no hay cáncer.
- Las vacunas salvan vidas: Todas las vacunas actualmente autorizadas (bivalente, tetravalente y nonavalente) cuentan con perfiles de seguridad excelentes, son eficaces y cumplen con los estándares internacionales.
- Vacunar antes de los 15 años es esencial: la respuesta inmunológica es más potente y duradera.
- Una sola dosis puede bastar: así se facilita su implementación y cobertura.
- Es un tema de equidad: eliminar este cáncer es posible, pero requiere acceso, información y voluntad política.
Cáncer de Cuello Uterino: El Cáncer erradicable y reflejo de la inequidad (Ver aquí)
Por el Dr. Mauricio Cuello, ginecólogo-oncólogo e investigador de la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Una historia real
María tiene 35 años, vive en Chile Chico, en la región de Aysén, y es madre de tres hijos. Para trabajar viaja regularmente a Coyhaique, donde se desempeña como asesora de hogar. Desde su último parto no se ha controlado por razones laborales de distancia y de acceso.
Un día, trabajando en Coyhaique, María presentó un sangrado que inicialmente no le dio importancia. Durante un fin de semana libre, tras regresar a casa y mantener relaciones sexuales, volvió a sangrar, lo que la llevó a consultar a una matrona disponible en el consultorio local. La respuesta fue: “pida ahora para que la podamos ver”.
De vuelta en su trabajo, María presentó un nuevo sangrado, esta vez mucho más abundante, por lo que fue llevada de urgencia al Hospital de Coyhaique. Allí, el médico que la atendió detectó una lesión en el cuello uterino y ordenó una biopsia.
Dos semanas después, María recibió una llamada que le confirmó el diagnóstico: cáncer de cuello uterino. Por el tamaño y características del tumor, su única opción de tratamiento era radioquimioterapia, lo que implicaba trasladarse a Valdivia, lejos de su hogar, su familia y su fuente laboral.
Esa es la historia de María. Y María, llora, no solamente porque tiene un cáncer, llora porque tiene que dejar a sus hijos, llora porque tiene que dejar su trabajo y porque tiene miedo a morirse.
El cáncer de cuello uterino: un caso excepcional
Este tipo de cáncer tiene una particularidad que lo diferencia de muchos otros cánceres: sabemos exactamente cómo se produce, sabemos cómo prevenirlo y sabemos cómo eliminarlo. Esta claridad no existe, por ejemplo, en otros tipos de cáncer como el de pulmón o el de mama, donde las estrategias de detección precoz aún son limitadas.
Mientras una mamografía periódica permite detectar alrededor de un 30% de los casos de cáncer de mama en etapas tempranas, el Papanicolau (Pap) y, más aún, los nuevos test de detección de VPH, permiten tratar con éxito hasta el 95% de los casos antes de que evolucionen a un cáncer.
Entonces ¿Es lógico que todavía existan 600.000 nuevos casos de cáncer de cuello uterino cada año en el mundo? ¿Por qué la mitad de esas mujeres mueren por una enfermedad que sabemos cómo prevenir?
Dos claves para entender el problema
- Enfoque: Esto nos involucra a todos y todas
Sabemos que hasta hoy, el único reservorio (Población que aloja de forma crónica el germen de una enfermedad) del VPH es el ser humano, tanto mujeres como hombres. Basta con iniciar la actividad sexual para quedar expuestos al riesgo de adquirir este virus, con mayor o menor probabilidad según las conductas sexuales de cada persona. Por eso, no se trata solo de un problema de salud de las mujeres.
Sin embargo, desde el enfoque presupuestario y de salud pública, muchas veces se prioriza proteger solo a la población considerada “en mayor riesgo”. Pero es importante entender que el impacto del VPH va más allá. En las mujeres, su infección persistente está asociada al cáncer de cuello uterino. En los hombres que tienen sexo con hombres, aumenta el riesgo de cáncer anal. Y los hombres que practican sexo oral con mujeres pueden desarrollar cáncer de orofaringe, riesgo que se multiplica cuando se combina con otros factores como el tabaquismo y el consumo de alcohol, que son siete veces más comunes en hombres que en mujeres.
- Acceso: Educación para prevenir
El doctor explica que según los datos, el 50% de las mujeres diagnosticadas con cáncer de cuello uterino nunca se habían hecho un examen preventivo. Como recordó con el caso de María, muchas mujeres dejan de controlarse tras su último embarazo, porque centran sus energías en el trabajo y el cuidado de sus hijos.
Hasta hace poco, el tamizaje más efectivo demostrado para prevenir el cáncer de cuello uterino ha sido el Papanicolau (citología), pero ahora contamos con el examen de detección directa del VPH. Hasta hace pocos años, en Chile esta técnica solo estaba disponible en ciertas regiones, porque se requería infraestructura y personal capacitado para procesar pruebas de PCR. La pandemia cambió parte de ese panorama, permitiendo instalar más equipos y formar recursos humanos en todo el país.
Sin embargo, el verdadero desafío, explica el doctor, no está solo en la existencia del examen, sino en lograr que este llegue efectivamente a la población.
El 80% de los casos de cáncer de cuello uterino ocurren en poblaciones marginadas, pero el desconocimiento es transversal. Según encuestas que evalúan distintos niveles socioeconómicos y culturales, independiente del nivel educacional, muchas personas no saben que existe este examen, no creen que lo necesiten, o piensan que simplemente no les corresponde hacérselo. Según el análisis del doctor Cuello, basado en los datos de la Encuesta Casen 2022, estos factores explican en gran parte por qué tantas mujeres no acceden a un tamizaje preventivo.
Por eso, la tarea de los periodistas es clara y urgente: empezar a informar sobre la importancia de la prevención.
Mensajes clave para periodistas
- Este cáncer se puede eliminar, y lo sabemos hace décadas.
- No es solo un problema de mujeres: prevenir el VPH es una responsabilidad de toda la sociedad.
- El examen existe, pero no llega: informar sobre su disponibilidad es urgente.
- La historia de María se repite: no es una excepción, es el reflejo de una brecha estructural.
- Prevenir salva vidas, pero también ahorra sufrimiento y recursos: no se trata solo de salud, sino de justicia social.
Escrito por Belén Sabbag.
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