Paula Pimentel, experta en fisiología del estrés vegetal: El problema de raíz de la producción agrícola en O’Higgins

Paula Pimentel, Ingeniera agrónoma y Doctora en Ciencias mención Ingeniería Genética Vegetal, nos recibe con una amplia sonrisa desde el otro lado de la pantalla. Su casa se ve muy bien iluminada, y de fondo podemos escuchar a su perrita, que juega en la misma habitación. A los pocos minutos de comenzar la entrevista, la científica nos cuenta apasionadamente sobre lo maravillosas que son las raíces, una de las cosas más interesantes que ha estudiado en su carrera. Es más, desde que comenzó a estudiar las raíces, supo que iba a dedicar los esfuerzos de una vida a su investigación.

 

–Mirar el suelo es fascinante, porque la raíz nunca está sola, le afecta el tipo de suelo, los microorganismos buenos y malos y al no verlas directamente el desafío es aún más grande– comenta. 

Las raíces son la parte fundamental de la planta, no solo le dan soporte, y captan agua y nutrientes desde el suelo, sino que resisten condiciones extremas de estrés. –Las raíces son fantásticas. Son súper plásticas, esquivan piedras, modifican su estructura y su anatomía. La verdad es que son muy interesantes, y son la base de todo. siempre hablamos de que algo tiene raíces fuertes, ellas son el ancla. Permiten que las plantas absorban agua, nutrientes, y son las primeras que perciben si hay algún estrés, ya sea por falta de agua o exceso de agua– relata Paula. 

La ciencia, igual que las raíces que se juntan y conversan debajo de los bosques, de los huertos y de los cultivos, es lo que nos permite resistir ante la adversidad, generar diversidad y encontrar formas de llegar nuevamente a la superficie. Paula, quien se ha dedicado a la investigación de la fisiología del estrés, ve en las raíces algo más que estructura: encuentra en ellas una razón para creer en la fuerza de la comunidad. 

 

Hay que mirar el suelo  

Paula, agrónoma de profesión, siempre supo que quería dedicarse al mundo de las plantas. Su abuelo, que era agricultor, inspiró en su infancia una vocación inequívoca por la naturaleza. –No había nada que me gustara estudiar más que las plantas– declara la científica — Para mí siempre eran las plantas, no me preguntes por qué, fue un amor desde siempre –. 

Muy pronto en su carrera, al tomar el ramo de bioquímica, tuvo la suerte de encontrarse con un profesor que Paula describe como “inspirador”, el Doctor Claudio Pastenes, quién más tarde dirigiría su tesis de pregrado y la alentaría a seguir un doctorado. De ahí viene mi pasión por investigar–.

Actualmente, Paula se dedica a la investigación en fisiología del estrés, es decir, al estudio del desarrollo de las plantas y sus respuestas frente a diferentes estresores del medio ambiente. En particular, se ha centrado en la hipoxia, o el exceso de agua que se genera en suelos con mal drenaje, lo que genera una deficiencia de oxígeno para las plantas. 

En 2010 Paula llegó al CEAF (Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura) como investigadora postdoctoral a la línea de fisiología del estrés, cuando el centro estudiaba la hipoxia en los suelos para implementar un programa de mejoramiento de portainjertos para frutales de carozo, como duraznos, almendros y ciruelos. Los portainjertos con los que trabaja el centro se refieren a plantas que son injertadas en su base con otras variedades para la generación de vegetales más fuertes y resistentes, con mejores chances de ser productivos y de sobrevivir.

Paula también estudia los mecanismos de tolerancia de los portainjertos ante diferentes tipos de estreses. Estos mecanismos de tolerancia tienen que ver con el uso eficiente del agua por parte de las raíces, volviéndose más o menos permeables según su necesidad. –Observamos que hay diferencias incluso en la anatomía de las raíces, algunas desarrollan barreras que les permiten controlar mejor el flujo de agua y de oxígeno que reciben– explica.

Sin embargo, la hipoxia sigue siendo uno de los más grandes desafíos a los que se debe enfrentar como investigadora.Es un problema muy común en suelos pesados, o arcillosos, y con problemas de drenaje, y un riego excesivo produce un deterioro de la planta, que disminuye el oxígeno del suelo, el cual es vital para obtener ATP (la molécula que acumula y transporta energía) para todos sus procesos– describe. La investigación en la que trabaja actualmente se enmarca en el tercer Fondecyt regular que se adjudicó en el 2024, sobre deficiencia de oxígeno. Además, Paula es Directora Alterna del proyecto de Fortalecimiento de Centros Regionales junto otros investigadores e investigadoras pertenecientes a CEAF y a universidades asociadas, dónde buscan comprender la respuesta de las plantas frente a la sequía y al estrés térmico. 

Paula ya se encuentra en el segundo año de su investigación. –Tenemos resultados importantes sobre la translocación de azúcares (movimiento de azúcares producidos por la fotosíntesis) entre la parte superior y raíz de la planta. Estamos analizando los microRNAs para identificar los mecanismos de regulación a larga distancia de la respuesta. Es muy importante porque así nosotros podemos saber cómo se ven afectadas las plantas en un huerto productivo– declara.

El trabajo de la doctora puede dar una solución a aquellos suelos que son muy pesados y que tienen problemas de drenaje. –Las raíces sensan las condiciones extremas y reaccionan en base a su genética, pero es posible ayudarlas. Podemos hacer estudios muy específicos para poder decir, ‘mira, tu tienes este suelo y este clima, así que puedes ocupar este portainjerto para cultivar la variedad que te interesa–

Es importante para el correcto crecimiento de un huerto estar atentos a las condiciones en las que se desarrolla. Hay que mirar siempre el suelo, hay que conocerlo para saber cómo actuar, tenemos que estar atentos al clima también. Hay un mundo de microorganismos que pueden ayudar a que las raíces toleren algunas formas de estrés, de falta o exceso de agua, incluso de salinidad, pero para eso, tenemos que estar atentos a lo que pasa en el suelo. 

 

¿Qué pasa con la agricultura?

Para Paula, algo que cada día toma más relevancia en sus proyectos es la vinculación con su territorio. –Se forma el CEAF con una mirada del gobierno regional para que la investigación que hiciéramos tuviera una llegada a pequeños, medianos y grandes productores de una forma más directa. Hay una visión y misión de investigar con pertinencia territorial, de traspasarles nuestro hallazgos y que ellos lo puedan aplicar para resolver sus temas– explica.

Es sumamente importante para el equipo investigador conocer los desafíos específicos de cada territorio Tenemos que apuntar al tema local porque los territorios son muy diversos y las soluciones no siempre son aplicables de manera general. Nos demoramos en llegar a la costa, ya sea Matanzas o Pichilemu, que tienen condiciones de suelo y clima que son muy distintas a las provincias de Cachapoal y Colchagua que tienen menos dificultades para el riego de los cultivos, pero ¿qué pasa con el secano? ¿cómo mejoramos la agricultura allá?– cuestiona la agrónoma respecto a las diferencias en el territorio. 

La doctora nos cuenta una apremiante situación que se vivió en Chile durante la pandemia, y que teme pueda repetirse por el uso no eficiente del suelo: la dependencia del país de las importaciones.Tenemos que conocer el territorio de la región de O’Higgins, no es solo vino o cerezas, sino que hay mucho pequeño y mediano agricultor que se puede potenciar, por ejemplo con las legumbres en el secano, pero no podemos volver a depender de las importaciones como fue en la pandemia– insiste Paula. El secano, que menciona la científica, se refiere a una porción del territorio agrícola que no tiene otra fuente de riego más allá de la lluvia, y que es sumamente abundante en la sexta región. 

En este escenario, se suma uno de los problemas presente en  diferentes áreas de la agricultura, y particularmente evidente en la Región de O’Higgins: los jóvenes no desean dedicarse a este rubro, muchas veces histórico en sus familias y localidades.

No les interesa, no encuentran atractivo quedarse ahí– explica Paula. –Si uno hace un recorrido por la región, hay muchos paneles solares, es impresionante. Es porque no hay agua y los jóvenes de la familia se cambiaron de región o se fueron a la capital. Entonces la familia vende parcelas o arrienda los campos para que puedan poner paneles solares. Me parece bien que hagan eso, ¿pero qué pasa con la agricultura? No podemos depender de las importaciones como pasó en la pandemia –

Ante esto, Paula desde el CEAF extiende su trabajo de vinculación para interesar a la población más joven en las cienciasNosotros hacemos un trabajo importante, no solo con los productores, sino también con los liceos agrícolas y colegios, los capacitamos y también intentamos mostrarles la importancia de hacer ciencia comenta. –Hay colegios más grandes con los que colaboramos mucho, pero hay escuelitas que están más lejos y a las que intentamos llegar. En octubre se celebra el mes de las ciencias, así que tratamos de movernos por el territorio. El año pasado llegamos a Navidad, por ejemplo, con actividades. Quizás no les gusten las ciencias naturales, pero igual les puede gustar investigar otras cosas–. 

Sin embargo, la falta de agua, lo lento del retorno de las inversiones agrícolas y el trabajo sacrificado en la tierra, hacen que el área agrícola sea cada vez menos atractiva para las generaciones más jóvenes. –El trabajo del agro es complejo, es sacrificado. Ahí es donde debería haber más políticas de Estado. No de gobierno, sino de Estado, donde los medianos y pequeños agricultores puedan tener subsidios para el riego, por ejemplo, que ha funcionado muy bien para mantener a agricultores trabajando propone la agrónoma.

 

Problema de fondos

Si bien la investigación sobre las raíces tiene a muchos involucrados y beneficiados, Paula explica que la falta de recursos es un problema que se extiende dentro de su área. Impacta en varios ámbitos, en cómo los investigadores nos proyectamos para el desarrollo profesional pero también personal, la realidad es difícil cuando tu estabilidad laboral sólo dura cuatro años, no hay  proyección — relata. 

Otra limitante para que los proyectos que postulan sean efectivos, es la duración del financiamiento, que no solo es difícil de conseguir, sino que además no permite llegar a resultados profundos.Eso nos limita mucho y nos hace vivir en el estrés, al menos en el ámbito de investigación. Si tu trabajas en un problema, lo vas a abordar dependiendo del tiempo que dure el fondo al que vas a optar. A veces en 3 años te piden que llegues a soluciones, algo que es completamente absurdo. Eso nos impacta no solo a los que trabajamos en las ciencias naturales, también impacta a las ciencias sociales, a las matemáticas, a la investigación, a todas las áreas les afecta la falta de recursos– explica. 

Para Paula, la matriz de estos inconvenientes se encuentra justo en el lugar donde deberían encontrarse las soluciones: el Estado. –Para mí no hay políticas de Estado detrás. Todo cambia cuando cambia un gobierno. Por eso los proyectos son de 3 a 4 años. Es complejo porque nosotros trabajamos con frutales que tienen un periodo de receso invernal, y puedes estudiar ese proceso, pero si quieres estudiar el fruto, tienes que tener al árbol activo y eso es un periodo súper acotado y de largo aliento profundiza respecto a la falta de políticas estatales. 

Además, la cantidad de investigadores que postulan por fondos, también contribuyen a un clima de incertidumbre. –Los fondos no aumentan, pero sí aumenta la competencia, y no quiero que se vea como algo negativo, pero son los mismos fondos para más gente que compite. No veo intención de aumentar el porcentaje del PIB que va para las ciencias, siendo que es algo super importante si queremos avanzar en el desarrollo del país– reflexiona. En 2023 hizo noticia el incremento del porcentaje de PIB dedicado a investigación, que bordeó el 0,40%, y sin embargo, estamos muy lejos del llamado 1% para las ciencias que se ha pedido en la comunidad de investigadores hace muchos años. 

Incluso con el problema del financiamiento resuelto, las investigadoras y científicas tienen que sortear otro obstáculo más: políticas de género que en lugar de favorecer su participación en proyectos, la entorpecen. Hay muy pocas mujeres en algunas áreas del conocimiento y eso se ha tratado de revertir con algunas de las políticas de cuota de género que se han aplicado últimamente. Van por buen camino, pero el problema es cómo se han aplicado. Yo lo he vivido, a veces te llaman para algún proyecto sólo porque eres mujer y de región, ya que eso suma puntos. Son casos mínimos, pero a mí me ha pasado, que finalmente no llegan a tí por lo que haces ni por tu investigación, sino que porque eres mujer, y finalmente se tergiversa un poco esta buena política– explica Paula. 

Respecto a ser una mujer referente en su área, Paula explica que por su personalidad, le cuesta reconocerse a ella misma con ese rol. En cambio, admira a una de sus profesoras, quien es una importante científica de la fisiología. –La profesora Liliana Cardemil, de la Universidad de Chile, falleció hace unos años atrás, pero en el área de la fisiología ella fue muy renombrada y formó a muchos estudiantes. Ella estuvo hasta el último momento muy entusiasmada de la carrera de investigación. Yo la destaco a ella, en la actualidad aún somos pocas mujeres en el campo de la fisiología del estrés–finaliza. 

Tal como menciona la doctora, la falta de políticas estatales que permitan proyecciones de financiamiento y una incorporación justa de las mujeres a las investigaciones, son problemas que no solo afectan a quienes trabajan en el área científica, sino a todos los productores y ciudadanos de la comunidad. 

Si yo tuviera todo el tiempo y recursos del mundo, invertiría en recursos humanos, contrataría muchos colegas. Es clave, porque finalmente es la colaboración lo que te permite avanzar– declara Paula. 

 

Este reportaje forma parte de la serie Mujeres Líderes en Ciencias, Región de O’Higgins. Un proyecto de CDivulga financiado por el Fondo de Medios de Comunicación Social (FFMM) 2025.

 

Ve el video sobre este reportaje aquí.

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