Miryam Valenzuela, experta en fitosanidad: Entender los microorganismos para cuidar la agricultura chilena

Miryam Valenzuela es fitopatóloga, y es la investigadora líder de la  línea de fitosanidad del Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF), donde trabaja actualmente. Se describe a sí misma como “nerd”, pues desde que tiene memoria le gustaban los juegos de química que compartía con su hermano mayor, y con un poco de duda, nos dice que quizás siempre fue científica. Actualmente, Miryam es Ingeniera Agrónoma, máster en Biotecnología Vegetal y Doctora en Biotecnología.

 

La fitopatología es la disciplina que estudia las enfermedades de las plantas. Miryam se dedica a estudiar los microorganismos que producen las enfermedades, sus síntomas y cómo se presentan en las plantas, qué relación se genera con su medio ambiente, las condiciones favorables para la proliferación de enfermedades y también cómo controlarlas. Lo que más le apasiona de su área es el impacto gigantesco que tiene algo tan diminuto como una bacteria. 

Miryam es, de alguna manera, como los microorganismos que tanto le fascinan. Su labor del día a día puede pasar inadvertida: una mujer científica que hace investigaciones desde las regiones de un país centralizado. Sin embargo, las repercusiones que tienen sus hallazgos, pueden hacer la diferencia entre una temporada de bonanza, o sufrir las consecuencias de un huerto enfermo que no prosperó lo cual afecta al agricultor, las comunidades agrícolas y los consumidores. 

 

Bajo el microscopio: los organismos que observa Miryam (Clavibacter michiganesis)

Yo no sé si en realidad soy investigadora o agrónoma”, explica Miryam Valenzuela casi al comenzar la entrevista. Eligió muy tempranamente estudiar agronomía. A su padre le gustaban las plantas, pero en su familia no había más personas dedicadas a la ciencia. La científica, que se define como citadina, nacida y criada en Valparaíso, jamás dudó de su elección. “En octavo básico ya tenía decidido ser agrónoma, desde niña me gustaba el tema de los experimentos, me gustaba mucho resolver problemas, y sentía que en agronomía tenía muchos campos de acción y que todos los días serían distintos. La microbiología la conocí después, en un ramo de la universidad”, explica. 

En la universidad se ofreció como voluntaria para ayudar en el laboratorio de microbiología  y le encantó, luego fue ayudante de la asignatura de fitopatología. Hizo su tesis bajo la guía de su profesora de fitopatología y se quedó trabajando con ella en la universidad. Es aquí donde nace la pregunta: ¿es más agrónoma o es más investigadora? Ella piensa que pueden ser ambas, y que en el fondo también se confunden un poco:A mí me gusta salir a terreno y estar en contacto con los agricultores, y me llaman mucho cuando aparecen síntomas extraños en las plantas, o también por cosas que ya he visto antes, pero que han empeorado significativamente”, explica la doctora. 

Pero, ¿cómo se puede identificar qué es lo que afecta a la planta? Luego del terreno, Miryam vuelve al laboratorio a inspeccionar cuáles son los síntomas y bacterias que pueden causarlos, y determinar si efectivamente también son bacterias, porque a veces se confunden con virus u hongos. Una vez aislada la bacteria, se toma una muestra de la planta y se cultiva con medios artificiales, y recién ahí se puede sospechar qué bacteria es la que está afectando un cultivo. “Luego aplicamos el conocido método PCR, que nos permite analizar su ADN. Si al inocularlas en plantas sanas vuelven a aparecer los mismos síntomas, podemos confirmar que se trata del mismo agente que estaba afectando al cultivo” explica Miryam.

Una de las bacterias más estudiadas por Miryam es la Clavibacter michiganensis, que afecta principalmente a los tomates. Es temida entre los agricultores, porque es agresiva y contagiosa, y rápidamente puede enfermar a un invernadero completo, si no es descubierta a tiempo. Una vez identificada la bacteria, se sigue estudiando al organismo. “En Chile, lo principal que se usa para controlar bacterias son productos en base a cobre, pero también antibióticos, que en otros países están prohibidos”, nos explica Miryam. Gracias a estas pruebas, se ha descubierto que cada día las bacterias no son solo más resistentes al cobre, sino también a los antibióticos

Para comprender cómo ocurre esa resistencia, el equipo de Miryam analiza el ADN de las bacterias —lo que se conoce como genotipo— y lo compara con las características que se observan al exponerlas al cobre o a los antibióticos —su fenotipo—. “También estudiamos los genes asociados a la virulencia, porque hay cepas más agresivas que otras. Algunas degradan los tejidos de la planta, otras los azúcares o las proteínas. Esa capacidad de dañar distintos componentes del tomate se llama patogenicidad, y necesitamos caracterizarla muy bien”, agrega la investigadora.

Puede parecer una ciencia dura, marcada por la presión de los resultados, los recursos invertidos y el impacto directo en la agricultura y las familias que viven de ella. Sin embargo, el verdadero interés de Miryam está en comprender a estos microrganismos: “Se adaptan muy rápido, crecen y evolucionan a diferentes condiciones ambientales, se hacen resistentes a los productos que les aplicamos e incluso pueden cambiar de huésped. Es una cosa tan chiquita, con tan poco material genético y logra cosas fantásticas”.

 

El suelo de la Región de O’Higgins 

Para Miryam la situación de la agricultura en la Región de O’Higgins no es nada sencilla. “Hace muchos años atrás, la agricultura era la preocupación número uno de Chile, era súper importante”, relata. Sin embargo, para la agrónoma ya no se mira a la agricultura de la misma manera. Ella percibe que ahora los agricultores están en un segundo plano de relevancia. “Nadie debería descuidar a la agricultura porque tiene un factor social y económico súper importante; por un lado están los pequeños productores y por otro, las exportaciones que dan mucho trabajo a las personas. Que haya perdido importancia se debe al desconocimiento”. 

Según hemos evidenciado a través de esta serie de entrevistas, el recambio generacional de agricultores se está convirtiendo en un problema para los productores locales. Los jóvenes creen que para surgir deben dejar atrás la vida de campo. “Ojalá poder entusiasmar a la gente joven a que siga en el campo porque es una labor muy importante. Si no, no vamos a tener quien cultive la comida que vamos a comer”, declara la agrónoma. 

Sin duda una forma de motivar es la divulgación. Miryam es conocida en la región no solo por su trabajo de laboratorio, sino por su aporte a la comunidad en formato de charlas, entrevistas y creación de material educativo por parte del CEAF. “La mayoría de las personas que van a mis seminarios son personas mayores , y el otro día di una charla y me di cuenta de que varios de los asistentes ya habían ido a un taller anterior. Ahora usaban términos más complejos, como “micelio”, y eso que cuando partieron no sabían que era un hongo o una bacteria ¡Estaba feliz! Fue muy reconfortante ver lo que habían aprendido”, menciona.

A pesar del gran avance que sus contribuciones logran, hay un peligro que se acerca sigilosamente y que está causando estragos en las cosechas de la región: el cambio climático. “Aparecen nuevas enfermedades con el cambio climático. Ahora estamos más tropicales y llueve más, entonces la lluvia y el calor favorecen a las bacterias para que se reproduzcan”, señala la doctora. Además el uso continuo del suelo, propicia que las enfermedades se queden ahí, traspasándose al siguiente cultivo  y degradando el suelo. 

“Para evitar esto le decimos al agricultor que tiene que recuperar su suelo, incorporar materia orgánica, rotar de productos biológicos, porque las bacterias son cada día más resistentes a las cosas que les están echando”, afirma Miryam. Además comenta que es muy difícil eliminar por completo un patógeno, es casi imposible. La doctora recomienda el uso de antibióticos sólo en caso de emergencia, porque las inversiones que se hacen en el rubro agrícola son enormes y el uso de estos productos puede salvar la producción en casos graves. “Después de los antibióticos tienes que aplicar algo biológico para recuperar. Necesitamos que existan bacterias buenas y malas para que esto funcione”. 

 

Cuando te conviertes en referente 

Miryam es una agrónoma y científica brillante, y sabe que sus títulos y distinciones han sido fruto del esfuerzo y la constancia que solo el tiempo puede reconocer. Para ella, ser mujer, ser de región en un país centralizado, y pertenecer a la pequeña área que constituye la agronomía en el país, es también un desafío que cada día debe franquear. Miryam relata que convertirse en un referente en un área donde habitan muchos más hombres, puede ser difícil. “El otro día hubo un panel y presentaron seis hombres. Cada vez que hay una charla, son puros hombres. A veces hay una mujer, una. Es difícil que un agricultor te haga caso cuando eres mujer, me he demorado años en ganar la confianza de los agricultores. Esto se le hace mucho más fácil a los hombres”, resume sobre su experiencia en terreno. 

Señala que incluso en la publicación de los papers científicos hay disparidad. “Los papers de los colegas hombres pasan mucho más fácil, en cambio te consideran menos si eres mujer. Hay estudios que comparan a las personas según raza, nacionalidad y género, y nosotras, las mujeres latinas estamos en los últimos puestos en las áreas STEM de a quienes consideran para sus publicaciones” relata la doctora. 

Una de las dificultades que tienen que enfrentar las mujeres, en comparación a sus pares varones, es que deben estar constantemente validándose ante todos. Al preguntarle por sus referentes no tiene que pensarlo mucho: “Marie Curie. Yo tengo todo de Marie Curie, hasta una figurita de ella. Además diría que mi profesora de tesis. Ella se abrió paso en un mundo donde no existían las mujeres. Era una profesora sumamente estricta, pero me sirvió para aprender el rigor con el que hago todo. El rigor me sirve porque siempre tengo que estar demostrando que soy capaz, equivocarme poco, porque no hay espacio para dudas ni errores. Ella fue mi primera referente, al menos en mi vida profesional”. 

Le hacemos una última pregunta a Miryam, sobre si se considera una referente en su área. Se toma un minuto para pensar en la respuesta, pero se levanta un poco emocionada y nos pide un minuto para servirse un vaso con agua. Parte diciendo que una no se da cuenta que es referente hasta que alguien te lo dice. “Y es fuerte, porque ser referente es una responsabilidad. No le puedes fallar a las otras personas. Es bonito, pero también es mucho trabajo”, recuerda. Una tía le dijo que ella era la referente para todas las mujeres de la familia. “Yo me quedé para adentro, porque nunca lo había pensado, pero después me di cuenta de que era verdad”, reflexiona Miryam, y piensa en que este reconocimiento, el resultado de años de su ética de trabajo. 

 

Este reportaje forma parte de la serie Mujeres Líderes en Ciencias, Región de O’Higgins. Un proyecto de CDivulga financiado por el Fondo de Medios de Comunicación Social (FFMM) 2025. 

 

Ve el video sobre este reportaje aquí. 

Destacamos

  • All Posts
  • Blog
  • Columna
  • Destacadas
  • Mujeres Ciencia
  • Noticias
  • Reportaje
  • Sin categoría

Contáctenos

Edit Template

Entendemos que la educación es la base para una ciudadanía crítica, informada y empoderada.