Día de las Ciencias 2025: Guía para no caer en la desinformación científica

En el marco del Día Nacional de la Ciencia, CDivulga presenta una guía para reconocer la desinformación científica y fortalecer nuestro pensamiento crítico frente al exceso de información en redes y medios.

La ciencia como antídoto

En octubre, como ya es tradición, Chile celebra el mes de la ciencia. Este año, el Día Nacional de la Ciencia, la Tecnología, el Conocimiento y la Innovación, se celebrará el domingo 5 de octubre, en el marco del Festival de las Ciencias, que también culmina este fin de semana.

El objetivo de esta celebración es posicionar la ciencia como parte esencial de nuestra cultura, promoviendo su apropiación ciudadana y destacando la diversidad territorial de Chile. Durante la semana diversas instituciones abrieron sus puertas para brindar experiencias memorables y participativas para la ciudadanía, fomentando la curiosidad, la experimentación y el pensamiento crítico. 

El tema central de este año es claro: la ciencia como antídoto contra la desinformación. En la era de los titulares virales, no toda la información que se presenta como “científica” lo es. Aprender a identificar, cuestionar y contrastar lo que leemos se ha vuelto una habilidad vital. En este contexto, la ciencia nos entrega las herramientas para distinguir entre datos falsos y evidencia confiable, contribuyendo no solo al conocimiento, sino también a una convivencia informada y democrática.

En conmemoración de este fecha, elaboramos esta guía de consejos para no caer en la desinformación científica, inspirada en la publicación A Rough Guide to Bad Science, de Compound Interest, y complementada con prácticas del periodismo científico actual desde CDivulga. 

1. Verifica la autoridad y la fuente de la publicación

Antes de creer en una noticia impactante, pregúntate: ¿quién lo dice?, ¿es una persona experta en el área? ¿es un/a divulgador/a?, ¿es una fuente oficial? ¿cuál es la trayectoria de esta fuente? Te recomendamos verificar el nombre del autor/a y su afiliaciones para conocer mejor si es confiable.
Una buena práctica es priorizar fuentes oficiales y contrastar la información. Busca información de instituciones académicas reconocidas, organismos gubernamentales o internacionales, instituciones científicas oficiales, etc. para ver qué dicen al respecto.

2. Busca la evidencia y la revisión por pares

La ciencia se construye sobre datos comprobables, por eso debes desconfiar de afirmaciones sin dichos datos o con conclusiones generalizadas. Cuando una noticia afirme algo increíble, rastrea el artículo original. Herramientas como PubMed o Google Scholar permiten acceder a publicaciones científicas. Ahí, verifica si el trabajo fue revisado por pares, (peer-review), proceso donde otros expertos evalúan la calidad del estudio antes de su publicación; siendo este la base del rigor científico

3. Consulta múltiples fuentes y compáralas

El consenso científico no se define por un solo estudio, sino por la coherencia en la evidencia que presentan varios de ellos.
Busca distintas fuentes independientes sobre el mismo tema y observa si es que coinciden. Si distintas publicaciones científicas llegan a conclusiones similares, es un buen signo de la solidez en la información. Esto, además, nos permite ver los matices de la investigación y límites del hallazgo.

4. Distingue “correlación” de “causalidad”

Una de las confusiones más comunes en la divulgación es asumir que si dos cosas ocurren juntas, una causa la otra. La correlación puede ser una mera coincidencia estadística. Asegúrate que exista un mecanismo causal comprobado (biológico, físico o estadístico) para hablar de una causalidad real. 

5. Evalúa cómo se estan diciendo las cosas

El estilo de un texto puede delatar su falta de rigor. Desconfía de titulares sensacionalistas, de afirmaciones absolutas (“cura definitiva”, “el descubrimiento del siglo”) o de un tono alarmista. El lenguaje extremo a menudo es una señal de desinformación, diseñada para la viralidad. La ciencia real es responsable y avanza con matices y cautela. 

6. Corrobora las citas y referencias

Si un artículo cita un estudio, ve directamente a la fuente para confirmar que respalda la afirmación. No te conformes con la interpretación. A veces, las notas periodísticas citan investigaciones que no dicen lo que el medio afirma. Revisar el estudio original permite detectar citas fuera de contexto o interpretaciones erróneas.

7. Invierte tiempo en tu alfabetización científica

No hay que ser científico/a para entender cómo se produce el conocimiento.
Entender conceptos técnicos como muestra representativa, grupo de control, error estándar o significancia estadística ayuda a evaluar la calidad de una investigación. Considérate parte de la producción de conocimiento. Entender la metodología científica es una forma de empoderamiento ciudadano. 

8. Doce señales de “mala ciencia”

La publicación de Compound Interest presenta doce indicadores clave para reconocer investigaciones poco confiables:

  1. Titulares sensacionalistas que exageran resultados. 
  2. Resultados mal interpretados en la prensa. 
  3. Conflictos de interés al usar estudios en favor de los negocios. 
  4. Confusión entre correlación y causalidad. 
  5. Conclusiones sin respaldo estadístico. 
  6. Tamaño de muestra insuficiente. 
  7. Muestras no representativas que no sumen a la investigación. 
  8. Ausencia de grupo de control. 
  9. Falta de pruebas ciegas o doble ciego. 
  10. Selección parcial de datos (“cherry picking”). 
  11. Resultados no replicables. 
  12. Falta de revisión por pares. 

Estos conceptos ayudan a construir una mirada crítica con escepticismo activo, sobre la información que consumimos de los estudios que moldean el mundo en el que vivimos.

Cuestionar antes de compartir

Cada vez que verificamos una fuente, contrastamos datos o cuestionamos un titular dudoso, contribuimos a fortalecer una cultura científica basada en la evidencia.

En CDivulga creemos que hablar de ciencia también es enseñar a pensar científicamente. La duda, la verificación y el contraste son los pilares de una ciudadanía informada. En un mundo saturado de datos, la ciencia nos enseña a leerlos con criterio para cuidarnos entre todos de la desinformación, que no es solo un problema digital, sino un desafío cultural.

 

 

Escrito por Belén Sabbag.

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