Alejandra Serey, geóloga y experta en prevención de riesgos geológicos: “La naturaleza no es responsable de nuestros desastres, son nuestras decisiones sociales”

Alejandra Serey es Geóloga, y se declara como una científica con un firme compromiso social, ambiental y ético. Es la presidenta de la Asociación Chilena de Ingeniería Geológica (ACHIGEO) y es miembro de la Asociación Chilena de Sismología e Ingeniería Antisísmica (ACHISINA). Además, es doctora en Geología de la Universidad de Chile. Hoy se dedica al área de la gestión del riesgo de desastres, donde no solo investiga las consecuencias de los desastres socionaturales, sino que crea la base para políticas públicas en el área de prevención de desastres, evitando potenciales desastres y sus consecuencias.

 

Partió como una niña observadora y se ha convertido en una de las referentes nacionales en cuanto geología, con su cuenta de instagram @la_profe_de_geoaplicada dedicada a la difusión de contenido de geología aplicada a la ingeniería. Alejandra sonríe en los videos y por medio de animaciones, pósters e incluso canciones, explica ideas complejas en didácticas publicaciones, demostrando las herramientas que su faceta pedagógica le otorgan. La profesora se conecta a la entrevista muy seria para hablar de la prevención de riesgos geológicos, pero se relaja al tiempo que comprendemos la urgencia de conectar con otros para hacerle frente a los desastres prevenibles.

Motivada por su pasión por la prevención de riesgos geológicos en cascada, Alejandra se ha dedicado a analizar las estrategias nacionales de prevención de desastres actuales, donde enfatiza la importancia de generar lazos de confianza con las comunidades que potencialmente podrían verse afectadas por un desastre. El mensaje de la doctora es claro: no podemos desentendernos del hecho que los desastres socio naturales son, en gran medida, obra del ser humano. 

Lo que conocemos como “desastres naturales”, en realidad son desastres socionaturales, y son el resultado del cruce de diferentes decisiones gubernamentales, económicas y espaciotemporales. –Son socionaturales porque no podemos echarle la responsabilidad de nuestros problemas a la naturaleza. Tenemos la idea de que la naturaleza es responsable de nuestros desastres, pero en realidad son nuestras decisiones sociales las que generan este riesgo. Es el cruce entre la amenaza, los procesos naturales y las decisiones de habitar un territorio– declara Alejandra. 

 

El camino de la observación

Alejandra no recuerda de dónde surgió su deseo de hacer investigación, pero sí recuerda vívidamente sus ganas de explorar que la han acompañado toda su vida. –Cuando me preguntaban qué quería ser cuando grande, no daba una respuesta estereotipada, decía que quería ser buzo para explorar el fondo marino. Ese poder de observación es algo que mantengo hasta el día de hoy– nos cuenta. Para Alejandra, estas ganas de conocer son la raíz de su carrera actual, geología e investigación. 

La importancia de cuestionar el paisaje, la flora y fauna, la dinámica de la naturaleza, fueron factores importantes que la acercaron a la búsqueda de respuestas. Alejandra se declara como una persona contemplativa. –Quizás cuando era chica no hablaba mucho, en parte por los estereotipos de que las niñas tienen que mantenerse calladas. No era una persona que expresara mis sentimientos o pensamientos, al contrario lo mantenía muy dentro mío, pero siempre admiré la naturaleza y el paisaje, y me cuestionaba, ¿Porqué son así las cosas, porqué son así los animales?–. Desde que jugaba con los chanchitos de tierra en el patio de su casa, sintió una conexión con la tierra y una necesidad de entender cómo funcionaba. 

Su curiosidad obtuvo algunas respuestas cuando entró a la universidad a estudiar ingeniería. Cuando cursó geología general quedó maravillada: había encontrado lo que quería hacer. –Desde ahí empecé con geología, y mi intención era evitar el área de la minería, porque considerando los turnos y el extractivismo, no me convencía mucho. Ahí conocí que dentro de las áreas de la geología estaba la geología aplicada a la ingeniería civil– explica la doctora. Dentro de esta área, también se encuentra la hidrogeología, que fue una de las primeras ramas que le permitieron aplicar sus conocimientos a procesos distintos del mundo minero. Desde entonces, investiga los peligros geológicos en cascada, donde se enfoca en el trabajo territorial para desarrollar comunidades más resilientes.

Es muy importante entender en esta carrera, explica Alejandra, que el objetivo es la prevención más que la emergencia. Sobre todo en un país como Chile, donde ocurren muchos eventos, debemos estar preparados para enfrentarlos. Uno de los puntos específicos de su investigación son los procesos superficiales, que se refiere en gran parte a las remociones de masa gatilladas por terremotos o lluvia, también conocidos como deslizamientos de tierra o derrumbes.

 

Cómo mirar el desastre

La ley 21.364 cambia la ONEMI (Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior) por SERNAPRED (Secretaría Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres) en respuesta a las consecuencias que dejó el terremoto de 2010. Como explica Alejandra, nos dejó varias lecciones sobre cómo abordamos la prevención a nivel país. –Como país estamos muy acostumbrados a cuando ocurre la emergencia o el desastre, recién ahí actuamos. Decimos: ¿Cuántos muertos? ¿Cuánta afectación? ¿Cuántas infraestructuras? ¿Cuánta pérdida económica?, pero lo que tenemos que hacer es comenzar a ver los desastres como efecto dominó, porque son procesos que nos afectan en lo cotidiano– declara. 

Parte de la labor de Alejandra tiene que ver con la creación de lineamientos que ayuden a desarrollar políticas públicas. La geóloga pone a las personas de Chaitén como un ejemplo de políticas preventivas. –Podríamos pensar que lo más fácil es que una comunidad se vaya del territorio, pero en realidad es una pésima solución porque las comunidades tienen identidades que pertenecen a un lugar físico. En cambio si prevenimos, podemos evitar que se construyan, por ejemplo, viviendas sociales, en lugares que son muy vulnerables ante desastres– explica Alejandra. 

Además, en los últimos años, el potencial riesgo de desastres ha aumentado principalmente, por el cambio climático. –El cambio climático es nuestra responsabilidad, y estamos llegando a un punto de no retorno. Hay que hacer un llamado a hacernos conscientes por nosotros mismos, y vincularnos, porque no somos seres individuales, sino que somos una comunidad que pertenece a la tierra, y todos somos responsables – comenta la doctora. 

En este escenario, Alejandra lleva a cabo su investigación del Fondo de Fomento a la Vinculación Internacional para Instituciones de Investigación (FOVI) 2025 “Territorios y Gobernanza: Perspectivas interdisciplinarias en torno al desastre”, la cual se centra en la prevención con una mirada local. 

Alejandra destaca, como parte de su análisis, la responsabilidad que tiene la comunidad científica de vincularse con otras formas de conocimiento. La recomendación es hacer a las comunidades parte de la prevención y trabajar para ganar su confianza. –Hay que respetar los tiempos del otro, ser empáticos y ponernos en su lugar. Trabajamos con comunidades LGBTQ+, comunidades ancestrales, con personas que tienen capacidades reducidas o que son neurodivergentes. El llamado es poder interactuar con todos los grupos, salir de nuestra zona de confort y vincularnos con otras comunidades y con otras ciencias– sentencia Alejandra.

La necesidad de trabajar desde la interdisciplina se hace urgente para lograr una gestión de riesgo de desastre efectiva.Yo soy geocientífica, pero entender cómo los profesionales de las ciencias sociales ven estos problemas es enriquecedor para tener un diálogo más profundo. No estoy de acuerdo con que las ciencias sociales son todo lo contrario a los matemáticos, porque todo es vincular. Los vínculos humanos son justamente los que nos hacen poder tener una ciencia de calidad, mucho más elaborada–. 

Además, la científica pone énfasis en la importancia de integrar el saber de las comunidades para lograr un traspaso de información efectiva: el conocimiento local también es fundamental, ahí está lo transdisciplinario, es aplicar lo que estamos co-creando con las mismas comunidades a la par. Tenemos que integrar los saberes locales, porque el territorio tiene muchas aristas, sociales y emocionales, no es solo el territorio físico, y eso también es una forma integral de ver la gestión de riesgo”.

 

Sostener la vida 

Alejandra, además de ser Ingeniera geóloga, y presidenta de ACHIGEO, es madre. Como para muchas mujeres que son madres en las ciencias, es un tema que no está libre de dificultades. Alejandra plantea un concepto muy adecuado para referirse a la labor de las mujeres: Sostener la vida.Es algo muy femenino, sostener la vida. No solo la vida de los niños y niñas, sino también tiene que ver con el cuidado de los equipos de trabajo– declara. 

Uno de los desafíos más grandes que enfrentan las mujeres en STEM, es justamente balancear la vida laboral con la familia. –Sostener la vida y conciliar la familia con el trabajo es algo con lo que batallamos constantemente en la carrera académica. A mi no me gusta decir que soy mamá soltera, porque es mi vida personal, pero al mismo tiempo siempre visibilizo que también tengo un hijo, y que afecta a mi carrera académica. Conciliar ambas es justamente uno de los principales obstáculos que tienen las mujeres en STEM– comenta la científica. Nos cuestionamos constantemente si estamos en el lugar correcto, si seguimos o no con la carrera. Se espera que cumplamos con nuestro trabajo como si no tuviéramos hijos, y que tengamos hijos, supuestamente sin trabajar, declara la doctora sobre las dificultades de poder cumplir con ambos roles.

Además, Alejandra nos cuenta sobre otro desafío recurrente para el estudio de las ciencias en Chile: la baja participación de mujeres en STEM. –Desde la infancia, se dice a las niñas que tienen que elegir los cuidados, y son los hombres los que se abren al mundo y resuelven los problemas. Cuando entré a la carrera, las mujeres éramos el 10% de los estudiantes. Hoy son el 30%, pero hay 20 años de diferencia–, señala la doctora. Alejandra espera que este número aumente con los años, pero también que aquellas que se dedican a las ciencias puedan aportar desde su autenticidad.

Como mujer en STEM, tienes que adecuarte a lo que se espera de tí. Y justamente todo esto que tenemos es una forma de ser tan única, tan auténtica, que tenemos que aprovechar.  Podemos brillar tal como somos y así dar paso a niñas, estudiantes o colegas para que puedan decir ‘ya, si ella lo hizo, yo también puedo’. Tenemos que abrir caminos y hacer espacio para nosotras–, declara Alejandra. La geóloga protagonista de este reportaje está segura de que las oportunidades para las colegas no sólo son bienvenidas, son necesarias para un correcto desarrollo de las ciencias en Chile.

 

Este reportaje forma parte de la serie Mujeres Líderes en Ciencias, Región de O’Higgins. Un proyecto de CDivulga financiado por el Fondo de Medios de Comunicación Social (FFMM) 2025. 

 

Ve el video sobre este reportaje aquí.

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